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10 motivos para vivir en Malasaña según Una Loser

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Malasaña: Barrio de barbudos y adictos al postureo. Se dice se comenta.

Mucho criticar mucho criticar pero ¡hay que ver cómo se pone el barrio cuando empieza el buen tiempo! La gente dice odiar Malasaña y sus gentes, pero yo creo que es mentira cochina y mentir está muy feo.

Seamos sinceros, os encanta venir a Malasaña de terraceo y compartir plaza con los barbas, las chicas con pintas de bloguera y los perros de la última moda, (creo que este año son los Beagle).  Vendréis al barrio y haréis cola disimuladamente para conseguir mesa en la plaza de San Ildefonso y luego volveréis a vuestra casa a criticar a la gente que os ha rodeado mientras os hacíais los selfies. Podéis corregirme si me equivoco, pero estos son mis 10 motivos para amar Malasaña.

1. Postureo

Aquí inventamos el postureo para luego poder compartirlo con todos vosotros. Hubo un tiempo en el que vuestro Instagram no tenía ningún sentido, sin embargo ahora cualquier mierda con etiqueta #postureo te hace partir la pana.

2. Bares

Si, vale. Si hay algo en Madrid son bares, pero los de Malasaña son los bares que más nos gustan. Para tomar cañas durante el día, para ponerte ciego a tartas durante la tarde y para pillarte un coma etílico por las noches los bares de mi barrio son los mejores. He dicho. Además pedes compartir barra con gente de lo más diversa. Desde la yonki que siempre anda a vueltas con los servicios sociales hasta el tatuador más tatuado de la zona comparten zonas de ocio.

3. Bajar a por el pan

El simple hecho de bajar a por el pan en Malasaña ya te hace plantearte cosas. Es un barrio que no deja que tu mente se apelmace. Si decides bajar a por el pan a eso de las 2 de la tarde de un sábado ya te tienes que plantear si bajas con un tupé al estilo Winehouse u optas por el look desenfadado de chandal y gafa Persol. No es una barrio para caer en la pereza.

4. Gente guapa

Perdonad si peco de vanidosa, pero verdaderamente hay chicas guapísimas en Malasaña. Sí, algunas van demasiado producidas para mi gusto, pero hay otras que son el punto justo entre lo pijo y lo bohemio. Caigo rendida a sus pies. Los chicos… digan lo que digan yo estoy súper a favor de vuestras barbas, porque no hay tío feo que no mejore con una barba y si nosotras pudiéramos también lo haríamos.  Y mientes si dices que tú ni loca.

5. Súper chachi súper céntrico y súper todo

Esto es el centro por excelencia. Sol está muy guay, pero para llegar hay que cruzar la Gran Vía y siempre te llevas el gran chasco cuando ves a los predicadores subidos en las cajas de madera gritando las bondades del señor ¡Eso en Malasaña no pasa!

6. El hombre baldosa

Poca gente puede presumir de ser el vecino del hombre baldosa. A mi me llena de orgullo y satisfacción serlo.

El hombre baldosa es un ser sin edad, bueno, con una edad comprendida entre los 60 y 100 años. Es del color de las baldosas mojadas  de la piscina de lago. Suele desayunar en la pastelería de la esquina de San Ildefonso y le gusta marcar tanto el culo como el paquete y para ello se sirve de pantalones de tela claritos muy sobaqueros. Se cree que está casado pero nadie conoce bien sus preferencias. Gusta de llevar cadenas de oro sobre su afeitado pecho anaranjado.

7. Bicicleta.

Si vives en el barrio el ayuntamiento te regala una bicicleta. Qué no…. ¡que es broma! Aunque lo parece. ¡Hasta yo tengo una! En Malasaña puedes venir a tomar algo en bicicleta y meterte con ella en el bar para que no te la roben. Esto pasa en la Bicicleta Café. De este sitio hablaré largo y tendido porque es de mis sitios prefes.

La Bicicleta café

La Bicicleta café

8. Fruterías

Si te gusta que un tomate sepa a tomate y un pepino sepa a pepino y vives en Malasaña estás de enhorabuena. ¡Manolo es tu hombre!

Sólo Manolo tiene los mejores tomates del barrio, ¡oiga! Dan ganas de ponerte en la puerta de su frutería y gritárselo al mundo. Es que aquí vivimos gente odiosa para muchos, pero también gente que se preocupa por el sabor de sus ensaladas. A Manolo lo conocerás en la parte baja de la Corredera.

9. Chandal

En pocos barrios el chandal está tan de moda como en este y a mi eso me da mucha felicidad y tranquilidad. Salir de cañas en chandal es sinónimo de que molas, de que vives la vida sin complejos y sin súper producciones.

10. Contrabando de tuppers en la esquina con Pez

Sí. El intercambio de tuppers entre amigos está de moda y se lleva a cabo en las proximidades de la calle pez de lunes a viernes a eso de las 9.00. Nada te intercambio de trapitos y tops. No. Aquí las amigas cambiamos cuarto y mitad de arroz con pollo por pisto manchego o similar. “Hoy traigo un conejo que me ha quedado buenísimo” “Pues yo traigo lentejas, pero te recomiendo beber bien de agua, me han quedado un pelitín saladitas”

¿En serio podríamos ser mala gente con este tipo de conversaciones mañaneras?

 

Estos son mis 10 motivos para vivir en Malasaña ¿Quieres conocer los motivos de Paulini Visconti?

 

  • Escuchando: Hombre de ninguna parte – Xoel López
  • Un sol cegador. Cuidado si eres fotosensible.

 
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